Un informe privado señaló que pasar de un empleo registrado a uno informal implica una caída significativa de los ingresos, mientras que acceder a un puesto formal permite recuperar poder adquisitivo.
El estudio de C-P Consultora, basado en el seguimiento de trabajadores de entre 18 y 65 años mediante ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares entre 2023 y 2025, mostró fuertes diferencias según el tipo de transición laboral. El mayor retroceso se registró entre quienes pasaron a trabajar por cuenta propia, con una pérdida promedio de 27,8% en sus ingresos reales.
En tanto, quienes dejaron un empleo privado registrado para incorporarse a un puesto no registrado tuvieron una reducción del 13,9% en su poder adquisitivo. El traspaso desde el sector privado formal hacia el empleo público implicó una baja promedio del 5,4%, mientras que quienes lograron conservar un puesto registrado obtuvieron una mejora real del 2%.
El informe también destacó el efecto positivo del acceso al empleo formal. Los trabajadores independientes que consiguieron un puesto privado registrado incrementaron sus ingresos reales un 34,3% al cabo de un año, mientras que quienes pasaron de un empleo asalariado informal al sector privado formal registraron una mejora del 31,6%. El analista Pablo Moldovan señaló que el crecimiento del cuentapropismo supone formas laborales más vulnerables, caracterizadas por la falta de salario fijo, jefe, lugar físico de trabajo y cobertura de obra social.





