Un tercio de los encuestados en el país manifestó estar considerando un cambio laboral, mientras que el 10% efectivamente concretó un cambio de empleo durante el último semestre. Los datos reflejan una tendencia creciente de movilidad en el mercado de trabajo, impulsada por la búsqueda de mejores condiciones y oportunidades profesionales.

Entre los principales factores que explican las decisiones laborales se destacan el contexto de incertidumbre económica, la inflación y otras variables de la macroeconomía local. Estos elementos, según el informe, contribuyen a una actitud más conservadora por parte de los trabajadores, con menor disposición al cambio y a la toma de riesgos en un escenario donde la actividad económica y la demanda laboral no muestran un crecimiento sostenido.

Al analizar los datos por generación, se observa que los trabajadores más jóvenes son los que presentan mayor intención de buscar nuevas oportunidades laborales, con un 39%. En comparación, los millennials alcanzan el 35%, mientras que los trabajadores de mayor edad registran un 23% y los baby boomers un 19%, lo que evidencia diferencias marcadas según la franja etaria.

A pesar de cierta estabilidad en los niveles de movilidad laboral, el estudio señala que una parte importante de los empleados continúa evaluando alternativas de desarrollo profesional. En este sentido, las empresas tienen la oportunidad de revisar su propuesta de valor para fortalecer el compromiso y la fidelización del talento, atendiendo sus expectativas y necesidades.

En cuanto a los motivos que impulsan el cambio de empleo, la baja remuneración encabeza la lista con el 50%. Le siguen la falta de oportunidades de crecimiento profesional (36%), el desequilibrio entre la vida laboral y personal (27%) y un clima de trabajo negativo (26%), entre otros factores.

Por último, el informe destaca una brecha entre lo que los trabajadores valoran de un empleo ideal y la percepción de sus puestos actuales. El salario y los beneficios son considerados el atributo más importante (70%), seguidos por un buen ambiente laboral (67%) y las oportunidades de desarrollo (63%), aunque estos aspectos no siempre se ven reflejados en la experiencia real dentro de las organizaciones.

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