El incremento de los costos y la caída de la demanda se posicionan como los principales desafíos que atraviesan los distintos actores del sector. Esta combinación de factores impacta directamente en la actividad y dificulta la recuperación del rubro.

La construcción privada en Argentina atraviesa un período de fuerte desaceleración, marcado por la cautela generalizada y una baja en los niveles de actividad en gran parte del sector. Sin obra pública de peso a nivel nacional, el mercado se sostiene principalmente gracias a las obras privadas de menor escala, en un contexto donde las expectativas de recuperación se mantienen moderadas.

Según el último Estudio de Opinión Construya, el 67% de los profesionales vinculados a la construcción registró una caída en su actividad durante los últimos doce meses, lo que representa un empeoramiento respecto de mediciones anteriores. Solo una minoría percibió mejoras, mientras que otro grupo logró mantenerse estable, reflejando un escenario de estancamiento. Para el próximo año, las proyecciones se dividen casi en partes iguales entre quienes esperan mejoras, estabilidad o nuevas caídas.

Entre los principales factores que explican este panorama se destacan el aumento de los costos de construcción, la baja demanda y las dificultades de financiamiento. A esto se suma la pérdida de empleo en el sector y la escasa participación de la obra pública. Sin embargo, algunas actividades como las obras pequeñas, medianas y las refacciones continúan sosteniendo parcialmente la actividad, en un contexto donde la autofinanciación sigue siendo la principal forma de inversión.

Tendencias