Los pasajeros reaccionaron tras un período de incrementos sostenidos en el AMBA que superaron la inflación, a lo que se sumó el tarifazo del 41% aplicado en las líneas de jurisdicción nacional durante febrero y marzo, lo que impactó directamente en el uso del transporte público.
El transporte urbano de pasajeros registró en el último año fuertes aumentos acumulados en el AMBA, con subas del 39,47% en la provincia de Buenos Aires y del 27,01% en la Ciudad de Buenos Aires, por encima de la inflación del mismo período. Este incremento en las tarifas se reflejó en una menor utilización del servicio, con caídas en la cantidad de usuarios del 11% en marzo y del 21% en abril.
A partir del 1 de mayo, los colectivos y subtes del Área Metropolitana de Buenos Aires volverán a aumentar un 5,4% en ambas jurisdicciones, mientras que el subte alcanzará los $1.490,36 según el nuevo cuadro tarifario. El boleto mínimo también se actualizará, con valores diferenciados entre Ciudad y Provincia, en un esquema que mantiene la brecha entre ambas regiones. Este sistema se complementa con una fórmula de actualización mensual basada en la inflación más dos puntos porcentuales, vigente desde comienzos de 2026 en los servicios porteños y bonaerenses.
En paralelo, el transporte continúa presionando sobre el índice de inflación y el gasto de los hogares, ya que una familia tipo del AMBA destinó en marzo más de $100.000 mensuales al transporte público. Este aumento en el costo, sumado a la reducción de subsidios y la baja en frecuencias, llevó a una fuerte caída en la cantidad de pasajeros, con descensos interanuales significativos según distintos relevamientos del sector.




