Las consultoras privadas proyectan que la inflación de enero alcanzará al menos un 2,2%, impulsada principalmente por aumentos en productos básicos como carnes, verduras y aceites. A pesar de la relativa estabilidad en el mercado cambiario, los analistas señalan que los precios comenzaron a acelerar durante la última semana del mes, generando preocupación sobre un posible impacto en el poder adquisitivo de los hogares.
El inicio de 2026 mostró que los precios en los sectores más sensibles de la economía doméstica continúan con una tendencia sostenida. Diversos informes privados coinciden en que la inflación de enero superará el 2%, impulsada nuevamente por los aumentos en alimentos y bebidas, que no ceden pese a la relativa estabilidad macroeconómica y cambiaria.
Los relevamientos de las últimas semanas detectaron una aceleración de los precios hacia el cierre del mes, concentrada en productos frescos y bienes de demanda inelástica. Aunque no se registraron saltos bruscos, el aumento gradual en góndolas, especialmente de carnes, verduras y aceites, fue suficiente para mantener la presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Las proyecciones privadas reflejan ligeras diferencias metodológicas: Econviews prevé un incremento del 2,8%, LCG calcula un 2,5% destacando el impacto de la carne, mientras que Almaceneros de Córdoba estima entre 2,4% y 2,5%. Otros informes, como Equilibra y el IPC Online de Bahía Blanca, proyectan variaciones del 2,2% y 1,9%, respectivamente. Este panorama refleja que la inflación mantiene «núcleos duros» en la canasta básica, con alimentos frescos jugando un papel central, mientras que la estabilidad en precios regulados y algunas bajas estacionales moderan parcialmente el índice. Además, a partir de febrero, el INDEC ajustará su canasta de medición, incorporando hábitos de consumo más recientes y otorgando mayor peso a los servicios, lo que podría alterar la interpretación de la inflación en los próximos meses.






