El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que Argentina activó el primer tramo del swap de monedas con ese país, en una operación de alrededor de 20 mil millones de dólares que hasta ahora se mantenía bajo estricta reserva. “El gobierno de Estados Unidos ganó dinero. Le prestamos a un gobierno para estabilizarlo durante una elección, uno de nuestros grandes aliados en Latinoamérica”, aseguró el funcionario en una entrevista con la cadena MSNBC.
La declaración generó sorpresa en Buenos Aires, ya que el ministro de Economía Luis Caputo había evitado hablar del tema apenas 24 horas antes, amparándose en un acuerdo de confidencialidad. Durante una entrevista televisiva, Caputo fue consultado sobre el swap con Washington y sobre los fondos que “todavía no tocaron”; el ministro, visiblemente incómodo, eludió la respuesta.
Según Bessent, el swap no debe interpretarse como un rescate sino como una “operación rentable y estratégica” para los Estados Unidos: “En la mayoría de los rescates no ganás dinero. En este caso, sí. Le prestamos a un gobierno para estabilizarlo durante una elección”, dijo, en alusión al proceso electoral que atravesó Argentina en octubre.
El funcionario estadounidense incluso fue más allá en su justificación política: “Prefiero este fortalecimiento económico a tener que disparar a botes narco”, señaló, trazando un paralelismo con los escenarios de inestabilidad regional. Y agregó: “Tenemos una oportunidad única para crear aliados en Latinoamérica. Lo vimos en las elecciones en Bolivia y Ecuador, probablemente lo veamos en Colombia y Chile. Estabilizando las economías y ganando dinero, es un gran negocio para los estadounidenses”.
La confirmación de Bessent dejó expuesta la asimetría informativa entre ambas partes: mientras el Tesoro de Estados Unidos comunicó públicamente la activación del swap, el Gobierno argentino mantuvo silencio. En los hechos, se trataría de la primera inyección directa de liquidez desde el acuerdo bilateral firmado meses atrás, que complementa la relación con el FMI y busca reforzar las reservas del Banco Central.
Fuentes del entorno económico local evitaron dar precisiones sobre el monto exacto o las condiciones del desembolso, pero admiten que la operación se habría activado antes de las elecciones presidenciales, con el objetivo de evitar presiones cambiarias. El dato, confirmado ahora por el Tesoro norteamericano, revela el nivel de dependencia financiera y política que atraviesa la relación bilateral.
La frase de Bessent, “ganamos dinero y estabilizamos a un aliado”, resume crudamente la visión estadounidense: un vínculo pragmático en el que Washington obtiene rentabilidad y estabilidad geopolítica, y la Argentina, una breve ventana de oxígeno financiero.






