Las expectativas del mercado muestran una mejora en la percepción del riesgo financiero de la Argentina de cara a los próximos dos años. La probabilidad implícita de un default se ubica actualmente en torno al 12,4%, un nivel considerado relativamente bajo frente a otros escenarios que los inversores contemplan para el futuro político del país.

Un informe del Banco Galicia señala que, a más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, los mercados financieros reflejan una menor preocupación por un eventual incumplimiento de la deuda argentina. Según el análisis, la probabilidad implícita de default a dos años, calculada a partir de los credit default swaps (CDS), se ubica en 12,4%, por debajo de las chances que actualmente se asignan a un triunfo opositor. El dato contrasta con episodios anteriores, cuando el riesgo llegó a superar el 80% tras las elecciones de 2019 y 2023.

El estudio también analiza las expectativas electorales y advierte que las casas de apuestas ubican a Javier Milei con una probabilidad de entre 50% y 60% de ser elegido, aunque Galicia recomienda tomar esas cifras con cautela debido al bajo volumen de operaciones. Una señal similar aparece en los bonos soberanos en dólares bajo legislación local, cuyas cotizaciones muestran tasas implícitas que, según el banco, todavía se encuentran lejos de niveles asociados a un fuerte estrés crediticio. Al mismo tiempo, los inversores mantienen coberturas ante posibles variaciones del tipo de cambio.

El principal factor de incertidumbre señalado por Galicia está relacionado con la recuperación desigual de la economía y su posible impacto sobre el respaldo al Gobierno. El informe menciona la caída reciente de algunos indicadores de confianza y la debilidad del consumo, la industria, la construcción y el comercio, aunque destaca el desempeño de sectores como el agro, la minería y Vaca Muerta. En este contexto, la lectura actual de los mercados es que una eventual alternancia política en 2027 no implicaría necesariamente un cambio abrupto en la política económica ni un deterioro significativo de la capacidad de pago.

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