De acuerdo con las estimaciones del Centro de Estudios de la UIA, la actividad manufacturera mostró un comportamiento prácticamente estable en junio respecto de mayo, sin señales de una recuperación sostenida. 

La actividad manufacturera volvió a mostrar señales de debilidad durante junio y aún no logra consolidar una recuperación sostenida. De acuerdo con las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la producción fabril registró una caída interanual del 1,8%, mientras que en la comparación desestacionalizada con mayo prácticamente no mostró cambios, con una baja de apenas 0,2%. Con este resultado, el sector cerró el primer semestre con una contracción acumulada del 3% frente al mismo período de 2025 y permanece alrededor de un 10% por debajo de los niveles observados en 2022 y 2023.

El informe también reflejó un panorama heterogéneo entre las distintas ramas industriales. La construcción continuó en retroceso, con descensos en los despachos de cemento y en el Índice Construya, mientras que la metalmecánica y la producción de acero también registraron bajas mensuales. En contraste, algunos indicadores mostraron una evolución favorable, como el aumento de la demanda de energía por parte de grandes usuarios industriales, el crecimiento del patentamiento de maquinaria y la mejora de las exportaciones hacia Brasil, impulsadas por productos agroindustriales, bienes primarios y automóviles.

Según la UIA, la actividad industrial continúa sostenida por un grupo reducido de sectores, entre ellos la refinación de petróleo vinculada a Vaca Muerta, la molienda de oleaginosas y algunos segmentos de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos. En cambio, los mayores retrocesos se concentran en la producción de bienes durables y semidurables, como la línea blanca y los automotores, además de las industrias textil, del calzado y de la confección, afectadas por la debilidad del consumo interno y el incremento de las importaciones.

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