El camino hacia el objetivo de alcanzar una inflación del 0% aparece como complejo y lleno de dificultades, especialmente porque en la actualidad el índice de precios se mantiene cerca del 3% mensual, un nivel que todavía refleja fuertes presiones inflacionarias en la economía.
La consultora Epyca advirtió que las principales herramientas utilizadas por el Gobierno para desacelerar la inflación no resultan sostenibles en el mediano plazo. Según el informe, la combinación entre atraso del dólar oficial, superávit fiscal y contención de las paritarias permitió moderar la suba de precios, aunque no alcanza para resolver los desequilibrios estructurales de la economía ni garantizar una desinflación duradera.
El análisis sostuvo que la estrategia económica actual podría generar costos crecientes sobre el empleo, los salarios y la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, señaló que el tipo de cambio controlado funciona como un mecanismo temporal para contener los precios, pero al mismo tiempo acumula un atraso cambiario considerado difícil de sostener. También cuestionó la rigidez con la que el Gobierno busca mantener el superávit fiscal, advirtiendo que eso limita la capacidad de reacción frente a problemas externos y afecta áreas como la inversión pública y el gasto social.
Respecto de la política salarial, la consultora indicó que las negociaciones paritarias por debajo de la inflación contribuyen a reducir el consumo interno y profundizan la pérdida del poder adquisitivo. Además, consideró complejo que el Gobierno logre cumplir la meta planteada por Javier Milei de alcanzar una inflación mensual que comience con cero hacia agosto, teniendo en cuenta que actualmente el índice ronda el 3% mensual y que históricamente muy pocas veces se registraron niveles inferiores al 1%.
El informe también remarcó que continúan existiendo factores que presionan sobre el índice de precios, como los aumentos en tarifas y transporte, además del impacto internacional derivado del conflicto en Medio Oriente. A esto se suma la preocupación por el futuro del dólar oficial, ya que los analistas consideran que el esquema cambiario podría enfrentar mayores tensiones durante el segundo semestre, cuando disminuya el ingreso de divisas provenientes de la cosecha. Frente a este escenario, el desafío del Gobierno será sostener la desaceleración inflacionaria sin profundizar el deterioro económico y social.






