Actualmente hay apenas dos trabajadores registrados activos por cada jubilado, cuando se estima que serían necesarios al menos tres para equilibrar adecuadamente el sistema previsional. En este contexto, la inflación y las modificaciones en la fórmula de “movilidad” terminan absorbiendo la diferencia y afectando el funcionamiento del esquema.
El mercado laboral en 2025 evidenció un mayor peso de modalidades más precarias, como el monotributo, en contraste con la expansión del empleo asalariado registrado ocurrida dos décadas atrás, cuando tras la crisis de 2001 se superaron niveles previos de ocupación.
Un informe comparativo de Focus Market indica que la estructura del empleo se modificó de forma significativa: mientras en 2005 la mayoría de los trabajadores aportaban al sistema previsional, en la actualidad ese porcentaje es menor y creció la participación de monotributistas y autónomos. Esta transformación impacta directamente en la capacidad de financiamiento del sistema jubilatorio.
El análisis señala además que la pérdida de empleo formal en los últimos años redujo los aportes al sistema previsional, ya que los trabajadores registrados contribuyen con descuentos salariales y aportes patronales, algo que no se compensa con el crecimiento del monotributo. En ese marco, se estima que hacen falta varios trabajadores independientes para cubrir el aporte equivalente a una sola jubilación mínima.
Por último, se advierte que la combinación de menor empleo registrado, caída del poder adquisitivo de los salarios y cambios en la estructura productiva debilita la sustentabilidad del sistema. Actualmente, la relación entre trabajadores activos y jubilados es insuficiente para su equilibrio, por lo que la diferencia se compensa mediante recursos fiscales y ajustes en el valor real de las prestaciones.





