La entidad señaló el alto costo fiscal que implica el régimen y advirtió que este esquema genera lo que calificó como “incentivos perversos”, al distorsionar la asignación de recursos y afectar la eficiencia económica.
El Banco Mundial cuestionó el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, al que calificó como una “política industrial fallida”, y estimó que genera un costo fiscal cercano a los 1.070 millones de dólares anuales para el Estado argentino. El planteo forma parte de un informe regional en el que también analiza el desempeño económico de América Latina y el Caribe, donde Argentina aparece con proyecciones de crecimiento moderado para los próximos años.
En el documento, la entidad advierte que, si bien las políticas industriales pueden requerir tiempo para consolidarse, la falta de límites y de mecanismos de revisión puede generar efectos contraproducentes. En ese sentido, sostiene que el esquema fueguino ha estado marcado por problemas de diseño y decisiones políticas que se sostienen desde hace décadas, sin lograr mejoras significativas en productividad ni desarrollo tecnológico.
El informe también detalla distorsiones en el funcionamiento del régimen, señalando ventajas impositivas que afectan la competencia, como exenciones arancelarias y beneficios vinculados al impuesto al valor agregado. Según el análisis, estos incentivos favorecen prácticas que no generan valor agregado real y terminan incentivando un modelo basado en la importación y reventa de insumos con beneficios fiscales.
Finalmente, el organismo concluye que esta estructura contribuye a una fuerte dependencia del Estado y a un elevado costo económico sostenido en el tiempo. Según el reporte, la actividad productiva en la provincia se mantiene principalmente gracias a transferencias fiscales, lo que plantea serios desafíos para la sostenibilidad del modelo y para la eventual reforma de políticas industriales consideradas ineficientes.





