Aunque el poder adquisitivo del salario privado, medido en litros de nafta, se redujo en un 17% como consecuencia del conflicto con Irán, durante esta semana se registró un incremento del 30% en la carga de combustible, lo que generó una fuerte demanda y provocó faltantes en distintas estaciones de servicio.
Aunque en marzo las ventas de nafta y gasoil mostraron una caída interanual, en un contexto de aumentos cercanos al 20% impulsados por la suba del petróleo, el anuncio de un nuevo incremento para el 1 de abril volvió a generar largas filas en las estaciones de servicio. Muchos automovilistas buscaron adelantarse a la suba y cargar combustible antes de la actualización de precios.
Desde el sector de estaciones de servicio indicaron que durante ese fin de semana la demanda creció entre un 25% y un 30% por encima de lo habitual, lo que generó demoras en el reabastecimiento. Esta situación se mantuvo también en los días siguientes, reflejando el impacto inmediato de los anuncios de aumentos en el comportamiento de los consumidores.
En paralelo, distintos análisis señalaron una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los salarios frente al precio del combustible. La capacidad de compra de nafta de los trabajadores registrados se redujo de manera significativa en los últimos meses, especialmente tras el impacto del conflicto internacional y las subas acumuladas. A pesar del fuerte crecimiento nominal de los salarios en los últimos años, el avance de los precios fue mayor, lo que derivó en una caída del poder de compra y en mayores dificultades para acceder a bienes básicos.





