El aumento en los cortes vacunos no solo afecta directamente el precio de la carne, sino que también ejerce presión sobre el resto de la cadena alimentaria, elevando los costos de productos relacionados y contribuyendo a un incremento generalizado de los precios de los alimentos en el mercado.

Los precios de los cortes vacunos registraron un aumento del 7,4% en febrero, muy superior al promedio de la inflación mensual, de acuerdo con los datos relevados por los frigoríficos nucleados en CICCRA. Los cortes más afectados fueron el cuadril y la nalga, con incrementos cercanos al 8%, seguidos por la paleta y la carne picada, mientras que el asado subió 5,7%, alcanzando un valor aproximado de $16.850 por kilo, y otros cortes como el cuadril y la nalga superaron los $19.000 y $20.000.

El precio del pollo entero también se incrementó, en este caso un 10,2% mensual, aunque a nivel interanual el aumento fue menor, de alrededor del 45%, lo que indica un abaratamiento relativo frente a los cortes vacunos. Este encarecimiento de la carne se explica principalmente por una recomposición de precios tras la caída de la oferta ganadera, afectada por factores climáticos en años anteriores, que elevó el valor del ganado en pie y repercutió directamente en los precios al consumidor.

En la comparación interanual, el rubro de carnes y derivados lidera los aumentos dentro de los alimentos, con una suba del 54,1%. Algunos cortes mostraron incrementos todavía más altos: el asado acumuló un 67,6%, el cuadril 65,9%, la paleta 65,7%, la nalga 62,1% y la carne picada 56,6%. En promedio, los cortes vacunos aumentaron 63,6% interanual, muy por encima de la inflación general del 33,2%, consolidándose como uno de los principales impulsores de la suba en los precios de los alimentos, a pesar de la desaceleración observada en otros productos como frutas y verduras.

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