El aumento promedio de las cuotas alcanzó el 34,5%, superando el nivel general de precios, que en el mismo período registró una inflación del 31%. Esta diferencia refleja que los ajustes aplicados por las empresas del sector se ubicaron por encima de la variación del índice inflacionario, ampliando la brecha entre el costo de los planes de salud y la evolución de los precios en la economía.

La medicina prepaga profundizó en febrero de 2026 una dinámica de aumentos por encima de la inflación general, de acuerdo con datos del INDEC y de la Superintendencia de Servicios de Salud. En el segundo mes del año, las cuotas registraron un alza interanual promedio del 34,5%, lo que implicó una diferencia de 3,5 puntos porcentuales respecto del 31% que marcó el índice general de precios.

Este comportamiento se vincula con la desregulación aplicada a fines de 2023, que habilitó a las empresas a ajustar valores en función de la evolución de sus costos. Durante el último año, las principales compañías aplicaron incrementos mensuales de entre 2,4% y 3,2% para afrontar paritarias del sector sanitario y el encarecimiento de insumos y tecnología médica importada. En una mirada más amplia, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 la salud privada acumuló una suba del 312%, frente a una inflación general del 200%, ampliando de manera significativa la brecha.

El impacto de estos incrementos se refleja en el presupuesto de los hogares. Actualmente, un plan intermedio para una familia tipo representa en promedio el 18,5% de un salario registrado, cuando un año atrás demandaba el 16%. Así, crece el peso de la cobertura médica dentro del gasto familiar. Aunque las subas no alcanzaron los niveles de los servicios públicos tras la quita de subsidios, la continuidad de aumentos por encima del IPC mantiene tensionada la afiliación y obliga al sistema a buscar un equilibrio entre sustentabilidad financiera y capacidad de pago de los usuarios.

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