Empresas provenientes de distintos puntos del país se congregaron en la planta de INCA, ubicada en San Rafael, con el propósito de intercambiar experiencias y ajustar la estrategia de comunicación en torno a las principales dificultades que atraviesa el sector. El encuentro sirvió para unificar criterios y fortalecer el posicionamiento conjunto frente a los desafíos económicos actuales.
Pequeñas y medianas empresas de distintas regiones del país se reunieron el fin de semana con la intención de fortalecer su vínculo con la dirigencia política y mejorar la forma en que comunican sus demandas a la sociedad. En ese marco, señalaron como principales obstáculos la elevada carga impositiva, la mayor apertura de importaciones y la escasez de financiamiento, factores que, aseguran, limitan su capacidad de competir y sostener la producción.
El encuentro se desarrolló entre viernes y sábado en la planta que la firma INCA posee en San Rafael, Mendoza, en el marco de un nuevo Encuentro INCA. Hubo instancias de celebración por la trayectoria de la familia Bestani, pero también debates intensos entre empresarios de rubros como alimentos, textil, gastronomía, comercio y servicios basados en el conocimiento, muchos de ellos integrantes del Movimiento Nacional Pyme. Predominó la preocupación por el contexto económico actual. En relación con la reforma laboral, la mayoría coincidió en que resulta insuficiente, mientras que persisten dudas sobre el alcance del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones que impulsa el Gobierno. También advirtieron que, sin una recuperación del consumo, será difícil promover la creación de empleo.
El impacto de la caída de la demanda y el aumento de las importaciones se siente con fuerza en las industrias regionales. En el caso de INCA, dedicada a la producción de tomate y durazno, explicaron que redujeron en un 40% la superficie sembrada para tomate respecto del año anterior, pese a haber tenido una buena cosecha. Señalaron que la competencia con productos importados, especialmente desde China, se volvió muy compleja debido a los subsidios que reciben esas economías. Datos oficiales muestran un fuerte incremento en las importaciones de derivados de tomate y durazno en 2025, mientras que la producción local de alimentos y bebidas registró caídas interanuales.
Durante el encuentro, el reclamo central giró en torno a la presión tributaria, que según los empresarios alcanza niveles muy elevados al considerar impuestos nacionales, provinciales, saldos a favor no reintegrados y tasas de interés. Desde el sector sostienen que existe una percepción social negativa hacia las empresas y que es necesario explicar mejor su estructura de costos. Además, plantearon la necesidad de involucrarse más activamente en la política para incidir en las decisiones públicas. Algunos referentes ya participan en espacios provinciales y ofician de nexo con funcionarios nacionales para canalizar demandas, especialmente en materia de financiamiento productivo. Con esta estrategia, las pymes buscan dejar atrás una posición defensiva y asumir un rol más proactivo en la agenda económica.






