El cese de actividades convocado por la CGT provocó pérdidas millonarias en distintos sectores de la economía. Según los informes preliminares, el paro impactó directamente en la recaudación del Estado, que dejó de percibir ingresos significativos durante la jornada, afectando la capacidad de financiamiento de programas y servicios públicos.
El paro general convocado por la CGT el 19 de febrero generó una paralización significativa en gran parte del país, pero su efecto más contundente se refleja en el impacto económico negativo sobre la actividad productiva y las finanzas públicas. Según un informe preliminar del Instituto de Economía de UADE (INECO), la huelga provocó pérdidas totales por $696.268 millones, equivalentes a 489 millones de dólares, lo que representa el 0,8% del PBI mensual y casi el 17,3% de la producción diaria habitual. La suspensión del transporte público fue el factor más determinante, ya que de haber funcionado, el impacto económico se habría reducido a unos 180 millones de dólares.
Los sectores más afectados se dividen entre productores de servicios y de bienes. Dentro de los servicios, enseñanza, salud y servicios sociales lideran las pérdidas con $110.759 millones, seguidos por el comercio con $50.190 millones, la administración pública con $43.906 millones y hoteles y restaurantes con $29.671 millones. En cuanto a los bienes, las industrias manufactureras suman $139.105 millones en pérdidas, la construcción $67.901 millones y la explotación de minas y canteras $11.963 millones. Este reparto evidencia cómo el paro impacta de manera desigual según el tipo de actividad económica.
El Estado también sufrió un fuerte recorte en sus ingresos, dejando de recaudar $16.063 millones en impuestos netos de subsidios en una sola jornada. Esta suma sería suficiente para cubrir 124.426 Asignaciones Universales por Hijo (AUH) o abonar íntegramente 37.420 jubilaciones mínimas, lo que pone en perspectiva el costo social que implica la huelga.
La magnitud de estas pérdidas contrasta con la situación de los hogares, ya que según el CESyAC, una familia tipo en la Ciudad de Buenos Aires requiere aproximadamente $93.978 diarios solo para cubrir alimentación y servicios básicos. Así, la pérdida total provocada por el paro equivaldría al presupuesto diario necesario para mantener a 7,4 millones de familias, reflejando el alcance del impacto económico sobre la población argentina.






