Impulsados por factores estacionales, los precios de este sector registraron aumentos por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), reflejando una dinámica propia del período que influyó en su mayor variación respecto del promedio general.
Para Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, en enero los aumentos de precios volvieron a estar liderados por el rubro de alimentos y bebidas, impulsados principalmente por el encarecimiento de las verduras. No obstante, destacó como un dato positivo que la inflación núcleo descendió por primera vez desde septiembre y se ubicó por debajo del nivel general.
El economista también señaló que el rubro restaurantes y hoteles registró una suba significativa, influida en gran medida por factores estacionales. En relación con el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, explicó que el resultado fue mayor debido al impacto de los ajustes tarifarios en el AMBA, mientras que a nivel nacional el índice resultó más bajo. Advirtió además que la demanda de pesos aún no se recuperó plenamente y que, si bien la inflación tendería a bajar por la ausencia de emisión monetaria, el proceso de desaceleración podría avanzar más lentamente de lo previsto.






