Ricardo Diab describió con claridad el complejo panorama que enfrentan las pequeñas y medianas empresas, marcado por la apertura comercial, la retracción del consumo interno y costos que continúan en niveles elevados. En ese contexto, explicó que muchas pymes ven afectada su rentabilidad y operatividad diaria, pero aun así el sector busca sostenerse y adaptarse, evitando recurrir a fórmulas ya aplicadas en el pasado. 

Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un momento crítico, con cierres de locales, pérdida de puestos de trabajo y una fuerte caída en las ventas, mientras los costos fijos y la carga impositiva continúan deteriorando la rentabilidad. En ese contexto, Ricardo Diab, presidente de la CAME, analizó el impacto de la apertura comercial, la debilidad del consumo y las dificultades para competir, y describió el clima que domina al sector: muchas pymes están en problemas, pero aun así no desean regresar a esquemas del pasado.

Con una extensa trayectoria ligada al comercio y a las pymes, especialmente en Rosario y la provincia de Santa Fe, Diab se consolidó como una de las voces más representativas del sector. Desde sus roles en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y en la Asociación Empresaria de Rosario, participó activamente en debates sobre inflación, tarifas, presión tributaria y políticas económicas, siempre con foco en el mercado interno y la supervivencia de las pequeñas unidades productivas.

El dirigente advirtió que el conflicto reciente en torno a Techint puede leerse como una señal de alerta más amplia para toda la industria nacional. Señaló que, si una empresa de gran escala enfrenta serias dificultades para competir, el impacto será aún mayor en las medianas y pequeñas firmas que integran su cadena de proveedores, como autopartistas y productores regionales, cada vez más expuestos al avance de productos importados, especialmente desde Asia.

Diab también comparó la coyuntura actual con otras etapas críticas del país y sostuvo que, aunque el equilibrio fiscal es relevante, todavía no se perciben mejoras concretas en lo productivo. La falta de consumo, el bajo poder adquisitivo y la imposibilidad de recomponer salarios sin afectar aún más la rentabilidad mantienen al sector en una situación de incertidumbre. Aun así, señaló que muchas pymes, pese a estar en dificultades, prefieren seguir esperando un cambio antes que volver a modelos anteriores que consideran agotados.

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