La reciente apertura comercial permitió el regreso al país de una variedad de productos importados, entre ellos los lácteos de Conaprole, galletitas provenientes de Dinamarca y café italiano de distintas marcas reconocidas. Esta tendencia se observa especialmente en rubros como conservas, pastas y alimentos empaquetados, donde los productos extranjeros pueden llegar a ser hasta un 30% más económicos que sus equivalentes nacionales.
Las góndolas argentinas están experimentando un cambio notable. La desregulación del comercio exterior impulsada por el Gobierno provocó un aumento significativo de alimentos importados que compiten directamente con los productos nacionales, muchas veces con precios más bajos. La oferta se amplía con marcas que regresan tras años de ausencia y nuevas opciones económicas que sorprenden a los consumidores, desde atún ecuatoriano hasta fideos albaneses.
Entre las marcas que retornaron, la cooperativa uruguaya Conaprole se destaca por reintroducir manteca, dulce de leche y crema después de haberse retirado debido a restricciones cambiarias. También reaparecieron galletitas danesas como Jacobsen Wonderfull y Dan Cake, cafés premium italianos como Lavazza y Viaggio, y chocolates como Feastables del youtuber MrBeast, ofreciendo a los consumidores productos nostálgicos y de calidad internacional.
Además, los precios de muchos de estos productos importados resultan más competitivos que los locales. En categorías como conservas, café y lácteos, los importados pueden costar entre un 15% y un 30% menos, mientras que frutas, carnes y otros productos frescos de origen extranjero comienzan a ganar terreno. Aunque el Gobierno celebra esta mayor competencia como un freno a la inflación, la COPAL advierte que los productores locales enfrentan altos costos logísticos y fiscales que afectan su capacidad para competir con los alimentos importados.






