La economista señaló que, según su análisis, el Gobierno está dando prioridad al mantenimiento del ancla cambiaria y al proceso de desinflación por encima de otros factores económicos, como la política de tasas de interés o el nivel de actividad productiva del país. Explicó que esta orientación implica que las decisiones de política económica se enfocan primero en estabilizar la moneda y controlar la inflación, incluso si ello conlleva restricciones sobre la inversión, el consumo o el crecimiento económico general.
La economista Marina Dal Poggetto advirtió que, en el marco del actual programa económico, los salarios de la clase media se han convertido en la principal variable de ajuste. Según su análisis, el Gobierno prioriza mantener el ancla cambiaria y avanzar en la desinflación por encima de otros indicadores económicos, como la tasa de interés o el nivel de actividad productiva.
Dal Poggetto explicó que, mientras que en el gobierno anterior las tarifas se mantenían bajas y encubrían precios de bienes altos, la situación actual con tarifas elevadas hace que, si ciertos precios no se ajustan (como los electrodomésticos, que cayeron 45% en el IPC, o textiles con baja de 20%), los salarios de la clase media terminan siendo los que absorben el ajuste, dificultando cubrir gastos en prepagas, colegios y otros servicios esenciales.
En relación con la actividad económica, señaló que en noviembre los niveles fueron similares a los del año anterior, y que aunque se proyecta un crecimiento del 4,3% para este año, este se explicaría principalmente por el arrastre estadístico, con sectores desiguales: algunos avanzan mientras que la industria continúa rezagada. Destacó que la economía argentina históricamente ha sido pendular, con precios relativos desajustados y costos internos que justificaban tarifas bajas para bienes muy caros, lo que distorsionaba la competitividad del país.
Sobre la inflación, Dal Poggetto indicó que el ritmo semanal de las primeras tres semanas se ubicaba alrededor de medio punto, menor al ritmo anterior, aunque el arrastre de diciembre de 2,8% aún impacta en enero, estimando que el índice final se situará cerca del 2,4%. Asimismo, recordó que el cambio metodológico del INDEC para enero, con nuevos ponderadores basados en 2017 y el ajuste tarifario fuerte realizado en 2024, no debería modificar significativamente el indicador final.





