Es el umbral que los especialistas del mercado señalan como determinante para recuperar la confianza financiera, ya que alcanzar ese nivel permitiría a la Argentina volver a ser considerada una opción viable para el financiamiento externo en condiciones más razonables.

Aunque no está definida la postura del ministro de Economía, Luis Caputo, ni los plazos que maneja el Gobierno, los analistas coinciden en que una caída del riesgo país hasta la zona de los 400 puntos habilitaría a la Argentina a retomar el acceso a los mercados internacionales de deuda. Ese nivel funciona como un umbral clave de confianza y se volvió más cercano luego de que el indicador perforara recientemente los 500 puntos.

Especialistas destacan que la baja registrada en los últimos días constituye una señal alentadora y recuerdan que el país no operaba en estos rangos desde 2018. En el actual contexto internacional, con tasas elevadas en Estados Unidos, alcanzar ese piso permitiría financiarse a costos más razonables, y el hecho de ubicarse ya por debajo de los 500 puntos refuerza las expectativas positivas del mercado.

El descenso del riesgo país se explica, principalmente, por el sostenimiento del equilibrio fiscal y por la recomposición gradual de reservas, dos factores que mejoraron la percepción de solvencia. A esto se suma que los compromisos de deuda de corto plazo son manejables, lo que reduce las tensiones financieras inmediatas y refuerza la idea de una transición más ordenada en los próximos meses. Además, el avance de reformas estructurales, como la laboral, podría profundizar esta tendencia.

En términos regionales, la Argentina se acerca a niveles similares a los de otros países que ya lograron emitir deuda recientemente, como Ecuador, que colocó bonos a tasas inferiores al 10%. Para los analistas, consolidar la acumulación de reservas será determinante para que un eventual regreso a los mercados se concrete con el menor costo posible y de manera sostenible.

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