Brasil llega al verano 2026 con un escenario distinto al de la temporada pasada, cuando la brecha cambiaria ofrecía una ventaja casi imbatible para los turistas argentinos. La apreciación del real y algunos ajustes de precios internos redujeron esa diferencia, especialmente en alojamiento y servicios turísticos tradicionales.
La temporada de verano 2026 muestra un panorama de gastos diferente para los argentinos que planean vacacionar. Con una economía más estabilizada a nivel local, Brasil dejó de ser la gran oportunidad de ahorro que representó en 2025, aunque continúa ofreciendo precios convenientes en varios de los consumos más habituales en la playa. En productos muy demandados por los turistas, la diferencia sigue siendo favorable frente a otros destinos de la región.
Un relevamiento comparativo revela que en los paradores brasileños el dinero rinde más en rubros como bebidas y comidas rápidas. Artículos básicos como el choclo, el café o la cerveza presentan valores sensiblemente menores que en la costa bonaerense y, sobre todo, que en Punta del Este. También en la gastronomía se observan ventajas: platos clásicos de playa, como hamburguesas o rabas, resultan más económicos en Brasil que en Mar del Plata, donde los precios son más elevados.
Sin embargo, no todos los consumos inclinan la balanza hacia el exterior. Algunos productos tradicionales siguen siendo más accesibles en la Costa Atlántica argentina, como los churros o el agua caliente para el mate, cuyo costo en Brasil es considerablemente mayor. A esto se suma que los destinos locales muestran una relativa estabilidad de precios: los aumentos en gastronomía rondan el 25% interanual y, aunque los servicios de sombra registraron subas más fuertes, la demanda continúa firme durante la temporada.






