La discusión sobre la modernización laboral vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política y social, mientras expertos y especialistas analizan con detenimiento los desafíos que plantea un mercado de trabajo cada vez más dinámico y cambiante. El debate se centra en la necesidad de actualizar las normas existentes para que reflejen las transformaciones que atraviesan tanto los empleadores como los trabajadores, considerando nuevos modelos de empleo, teletrabajo, economías digitales y modalidades flexibles.
En un nuevo episodio de La Conversación, el ciclo audiovisual de Infobae, tres especialistas debatieron sobre la reforma laboral, un tema que volvió a colocarse en el centro de la agenda con tensión social y política. Mientras se grababa el programa, movilizaciones en las calles reflejaban la preocupación ciudadana, y la pregunta planteada por el conductor Gonzalo Sánchez resumió la inquietud: si los trabajadores deberían sentirse tranquilos ante los cambios que se discuten.
Martín Tetaz, economista y ex legislador, subrayó que la ley laboral regula una relación social y debe servir a ambas partes, trabajadores y empleadores. Destacó que percibirla como un juego de suma cero —donde uno gana y el otro pierde— sería un error. A su vez, Eliana Bracciatore y Jorge Triaca coincidieron en que, aunque el mercado laboral ha cambiado radicalmente, la legislación vigente sigue funcionando con lógicas de otra época, pensada para una economía industrial formal que hoy ya no domina el escenario laboral.
Los especialistas resaltaron además los problemas de informalidad, bajos salarios y falta de proyección laboral, especialmente entre los jóvenes. Bracciatore sostuvo que la aparente desafección de las nuevas generaciones hacia el trabajo refleja una puesta de límites ante la precariedad y la imposibilidad de crecimiento. Triaca, por su parte, destacó que el objetivo principal de la reforma es reducir la imprevisibilidad y dar certezas sobre la aplicación de la ley, tanto en tribunales como en la práctica diaria, beneficiando indirectamente al trabajador al acortar los tiempos de resolución de conflictos.
Finalmente, los expertos analizaron aspectos concretos como la brecha entre lo que cuesta un trabajador y lo que realmente percibe, la regulación de plataformas y el monotributo, y mecanismos como el Fondo de Asistencia Laboral o el banco de horas. Coincidieron en que la reforma no puede ser “one shot”: necesita ajustes, controles y continuidad para equilibrar intereses, reducir la incertidumbre y ofrecer un sistema que permita proyectar una vida laboral más segura y previsible.






