Con cuatro minas actualmente en operación, un contexto de precios más favorables y varios proyectos en distintas etapas de desarrollo, el sector minero junto con sus proveedores están evaluando con optimismo y cautela el inicio de 2026. La combinación de producción activa, expectativas de mayores ingresos y nuevas inversiones genera un clima de expectativa sobre cómo se desarrollará la actividad durante el año, tanto en términos de volumen extraído como de oportunidades para empresas vinculadas a la cadena de suministro.
Tras un 2025 complejo, marcado por la caída del precio del litio, la finalización de las primeras plantas de litio y la retracción de inversiones, la minería en Salta inicia 2026 con perspectivas más alentadoras. La mejora en los precios internacionales de los minerales, la reactivación de proyectos estratégicos y un repunte gradual de la actividad generan expectativas de crecimiento para el sector. Representantes de empresas mineras y proveedores locales coinciden en que el inicio del año se encuentra en una fase de transición, con señales de recuperación pero aún con desafíos estructurales que deberán abordarse para consolidar un ciclo sostenido de expansión.
Actualmente, la provincia cuenta con cuatro minas en operación, que constituyen la base de la actividad minera local. Entre ellas se destacan el proyecto aurífero Lindero, operado por Fortuna Mining, y tres emprendimientos de litio: Mariana (Ganfeng Lithium), Sal de Oro (Posco) y Centenario–Ratones (Eramet). Además, existen proyectos en distintas etapas de desarrollo, como Rio Tinto, Pastos Grandes y Diablillos, que alimentan las expectativas de crecimiento del sector para este año, al generar más empleo, contratación de proveedores y movimiento económico en la región.
Uno de los proyectos más relevantes es Taca Taca, cuyo eventual inicio durante 2026 podría representar un punto de inflexión para la minería salteña. La inversión y el volumen de actividad que implicaría impactarían significativamente en la economía local y en la demanda de bienes y servicios. A esto se suman iniciativas de infraestructura mediante regalías mineras y la necesidad de fortalecer la exploración, clave para asegurar nuevas minas en el futuro y mantener a Salta como destino atractivo para la inversión, tal como destacaron tanto la Cámara de Minería de Salta como Capemisa y autoridades provinciales.
El factor precios también impulsa la reactivación. Proyecciones oficiales estiman valores históricamente altos para plata, litio, cobre y oro durante 2026, reforzando la expectativa de inversiones y crecimiento del sector. Esta recuperación, combinada con la reciente suba del 56% en las exportaciones mineras de la provincia, consolidó a la minería como principal motor exportador de Salta, con Lindero liderando los envíos, principalmente hacia Estados Unidos, y confirma la relevancia estratégica de la actividad para la economía provincial y nacional.






