Un reciente informe destaca que el 63,3% de los especialistas aconseja apostar por inversiones en Argentina considerando una visión de largo plazo. Según el documento, este enfoque se sustenta en la idea de que, a pesar de los desafíos económicos actuales, el país presenta oportunidades significativas de crecimiento que podrían materializarse con el tiempo. 

Un informe privado advirtió que las expectativas de inversión en Argentina muestran señales de recuperación, pero están condicionadas a la implementación de reformas estructurales que garanticen estabilidad económica y política. Según el relevamiento de Fundación Libertad y la Universidad Internacional de Florida, el país atraviesa un período de transición con costos visibles, decisiones políticas pendientes y un clima de inversión que empieza a recomponerse, aunque sigue ligado a la capacidad de convertir el ajuste fiscal en crecimiento sostenido y seguridad institucional.

El estudio, titulado Índice y Análisis de Riesgo País de América Latina 2025, revela que el 63,3% de los expertos aconseja invertir en Argentina con una perspectiva de largo plazo, mientras que un 10% desaconseja la inversión debido a riesgos que persisten más allá del signo político del gobierno. En el plano político, se destacan la polarización extrema y la desconfianza hacia la dirigencia como los principales factores de riesgo institucional, y las elecciones legislativas serán determinantes para que el oficialismo logre aprobar leyes y reducir el riesgo país.

En el ámbito económico y social, el informe indica que el desempleo se ha convertido en la principal preocupación, superando a la inflación, y que la desaceleración de precios ha venido acompañada de un estancamiento de la actividad y mayor fragilidad laboral. Los especialistas coinciden en que la consolidación de expectativas de inversión dependerá de reformas en los ámbitos laboral, previsional y tributario. Además, advierten sobre la conflictividad social latente, el impacto del crimen organizado y los riesgos internacionales vinculados a la relación con Estados Unidos, el FMI y la competencia geopolítica con China.

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