El esquema consistía en la compra de mercadería mediante cheques diferidos a 60 días que, al momento de ser presentados al cobro por los proveedores, carecían de fondos. La maniobra quedó al descubierto cuando dos de los damnificados coincidieron en la dirección donde habían entregado los materiales y constataron que el lugar estaba vacío y sin actividad, lo que reforzó las sospechas de una empresa fantasma. Ante estos indicios, no se descarta que existan más víctimas afectadas por el mismo mecanismo de estafa.

La investigación se inició a partir de la denuncia de una pyme de la construcción que fue estafada tras vender materiales por más de 11 millones de pesos. La mercadería fue entregada y el pago se realizó con cheques diferidos que luego resultaron sin fondos. Con el avance del caso se comprobó que no se trataba de un hecho aislado: al menos siete empresas multinacionales y varias pymes fueron víctimas del mismo mecanismo, y los investigadores no descartan que existan más damnificados, por lo que convocaron a quienes hayan sufrido situaciones similares a presentarse ante la SubDDI de Pilar o la fiscalía interviniente.

Según la causa, la banda operaba mediante empresas ficticias, utilizaba depósitos alquilados con identidades falsas y retiraba grandes volúmenes de mercadería valuados en cifras millonarias. Durante los procedimientos, la Policía logró recuperar parte de los bienes sustraídos y secuestró una oficina móvil que habría sido utilizada como base operativa, aunque hasta el momento no se registraron detenciones. La investigación quedó caratulada como estafas reiteradas y está a cargo de la UFI N°3 de Pilar.

El caso que destapó la maniobra ocurrió en octubre, cuando un supuesto empleado de una firma comercial contactó a una pyme para adquirir materiales destinados a una obra en la calle Otamendi, en Valentín Alsina. Tras concretarse varias entregas y desaparecer toda comunicación, los cheques fueron rechazados. Al acudir a la dirección indicada, los proveedores descubrieron que el lugar estaba desocupado y que otros comerciantes también habían sido engañados. A partir de tareas de campo, análisis de cámaras y allanamientos en distintos puntos del conurbano, se constató que los productos eran trasladados y almacenados en diferentes ubicaciones como parte del circuito fraudulento.

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