El economista y fundador de OJF & Asociados analizó el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor correspondiente a diciembre y explicó cuáles son sus proyecciones inflacionarias para el 2026. Además, se refirió al impacto que podrían tener los vencimientos previstos para enero sobre la dinámica de precios y el inicio del próximo año económico.

El economista Orlando Ferreres aseguró que, según las estimaciones de su consultora OJF & Asociados, la inflación de diciembre se ubicará por encima del 2%, con un registro cercano al 2,2%, un nivel que consideró elevado. Además, proyectó que el índice anual de 2025 cerrará en torno al 30% o 31%, un valor que, según señaló, supera las previsiones oficiales y también las expectativas iniciales del presidente Javier Milei.

En declaraciones radiales, Ferreres puso en duda la meta inflacionaria del Presupuesto 2026, que fija un 10% anual, y sostuvo que desde su equipo estiman un piso del 15%, aun considerándolo un escenario optimista. Comparado con la región, advirtió que la Argentina continúa entre los países con mayor inflación anual, solo por detrás de Venezuela, y remarcó que si bien el ritmo actual se acerca más a estándares internacionales, sigue siendo un factor que desalienta la inversión productiva.

De cara a 2026, el economista señaló que el Gobierno logró avanzar en la reducción del gasto nacional, pero alertó que el gasto provincial y municipal continúa siendo elevado. En ese sentido, cuestionó el uso de impuestos como Ingresos Brutos para financiar desequilibrios subnacionales y sostuvo que ordenar esas cuentas será clave para consolidar la estabilidad macroeconómica y generar un entorno más previsible para el sector privado.

Por último, Ferreres se refirió a los vencimientos de deuda previstos para enero, que rondan los US$4.500 millones, y se mostró confiado en la capacidad del ministro de Economía Luis Caputo para resolverlos. No obstante, advirtió que el verdadero desafío llegará a mitad de año, cuando se acumulen nuevos compromisos financieros. También expresó preocupación por la postergación de la reforma laboral, al considerar que la falta de definiciones claras en materia impositiva, laboral e inflacionaria genera incertidumbre entre los inversores locales y extranjeros.

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