La llegada de Integra se produce en un contexto en el que las pymes atraviesan fuertes presiones de costos y necesitan alivio inmediato en sus facturas de energía. En medio de tarifas crecientes y márgenes cada vez más ajustados, cualquier herramienta que permita reducir el consumo eléctrico se vuelve clave para sostener la actividad y mejorar la competitividad.
En un contexto de aumentos constantes en las tarifas eléctricas y de recortes de subsidios, las pymes revisan con detalle cada kilovatio consumido para evitar que los costos energéticos comprometan su operación. La presión tarifaria llevó a muchas industrias a un punto en el que cualquier herramienta capaz de reducir el gasto eléctrico ya no es una mejora opcional, sino una necesidad urgente para sostener su actividad. En este escenario surge Integra, un sistema importado por Grupo Halpern que comenzó a instalarse en distintos polos productivos de Mendoza y que promete disminuir entre un 15% y un 45% el consumo de motores trifásicos, con antecedentes de uso en grandes compañías internacionales como Coca-Cola, Unilever, Rolls-Royce, Peugeot y Wilmar.
La tecnología funciona mediante un control extremadamente preciso del motor: cada 10 milisegundos evalúa el torque y ajusta la energía entregada exactamente a lo que se requiere en ese instante. Este mecanismo contrasta con el funcionamiento habitual de muchos motores industriales, que operan a máxima potencia incluso cuando la carga no lo demanda, generando pérdidas convertidas en calor, vibración y ruido. Al corregir ese exceso, Integra permite no solo reducir el consumo eléctrico, sino también prolongar la vida útil de los equipos. Los documentos técnicos señalan además una disminución del 2% al 15% en la potencia contratada, un factor importante en tarifas que penalizan picos o contrataciones innecesarias. Su instalación es sencilla y no requiere mantenimiento, algo especialmente valorado por las pymes.
El fabricante estima que la inversión se recupera en menos de 14 meses, un retorno atractivo para empresas que buscan reducir gastos estructurales sin incorporar nuevos costos recurrentes. El nivel de ahorro, que varía entre el 15% y el 45%, depende del tipo de motor, la carga y las condiciones de uso. En sectores como la maquinaria agrícola, las plantas de procesamiento y las empresas de refrigeración, estos porcentajes pueden traducirse en un ahorro anual significativo, ubicando a Integra como una alternativa concreta para mejorar la eficiencia energética y aliviar la presión financiera del sector productivo.






