Los incrementos previstos superan ampliamente el nivel de inflación, lo que implica que el impacto en las facturas será proporcionalmente mayor que el aumento general de precios. Esta diferencia agrava la carga para los usuarios, que deberán afrontar subas que avanzan a un ritmo más acelerado que el resto de los costos de la economía.
Las tarifas de luz y gas registrarán en diciembre un aumento promedio del 2,8%, impulsado por la reducción de subsidios y otros ajustes en la cadena energética. Según indicaron fuentes oficiales, los incrementos comienzan a aplicarse desde hoy y afectan especialmente a trabajadores cuyos salarios no logran acompañar ese nivel de suba.
El ajuste también repercutirá en la inflación del mes, ya que el incremento en la energía se traslada a otros eslabones de la cadena de comercialización. Este impacto resulta más fuerte para jubilados que cobran la mínima, dado que sus ingresos de bolsillo crecen por debajo del alza de precios y el bono no se actualiza. Mientras que la electricidad aumenta de manera uniforme en casi todo el país, en el caso del gas se observan variaciones según la región.
A los aumentos en generación, transporte y al recorte de asistencia estatal se suman también las subas anunciadas en el transporte público, lo que complica aún más el presupuesto de los hogares. Además, todavía resta conocer la nueva actualización en el precio de los combustibles, lo que podría añadir presión adicional al costo de vida en diciembre.






