Según advirtieron desde el sector, el país atraviesa un proceso en el que los puestos industriales están siendo reemplazados por formas de trabajo precario vinculadas a aplicaciones como Uber o Rappi. Señalaron que este cambio no solo implica la pérdida de empleos calificados, sino también una degradación de las condiciones laborales. 

El secretario general de la CGT de Zárate-Campana, Carlos Gutiérrez, advirtió que la economía argentina atraviesa un proceso que definió como un “industricidio”, señalando que la destrucción del empleo industrial está siendo reemplazada por trabajos precarios vinculados a aplicaciones como Uber o Rappi. Según expresó, cada día hay empresas que reducen personal, suspenden actividades o directamente cierran sus puertas, mientras que prácticamente no se registran nuevas aperturas en los últimos dos años.

Las cifras del sector metalúrgico refuerzan su diagnóstico: la producción cayó 4,6% interanual en octubre y revirtió los avances obtenidos desde el año anterior. Aunque en el mes se observó un leve repunte del 0,3%, el crecimiento acumulado de 2025 es casi nulo y la actividad se mantiene muy por debajo de los niveles de mediados de 2023. El informe de ADIMRA agrega que la utilización de la capacidad instalada retrocedió al 44,3%, uno de los registros más bajos de la serie, comparable con los meses más críticos de la pandemia, lo que implica que buena parte de la maquinaria permanece ociosa.

Gutiérrez, quien también disputa la conducción nacional de ASIMRA y se desempeña en Toyota, sostuvo que el actual programa económico continúa una lógica histórica de pérdida de capacidad productiva y deterioro del capital social acumulado. Criticó además a sectores del sindicalismo, señalando que algunos dirigentes dejaron de lado su rol formador y, como consecuencia, muchos jóvenes trabajadores apoyan políticas que profundizan la apertura y la importación, sin advertir —según él— el impacto negativo en la industria local. Destacó la necesidad de revisar la relación entre sindicatos y nuevas generaciones, y llamó a una autocrítica interna.

El dirigente también puso el foco en los cambios laborales derivados de la tecnología, como la robotización y el avance de la inteligencia artificial, que —planteó— requieren ser analizados para integrarlos de manera que beneficien a los trabajadores. Por otro lado, cuestionó la idealización del empleo en aplicaciones, al considerar que no garantiza ingresos estables ni protección social. Sostuvo que estos trabajos presentan altos niveles de desgaste económico y físico, y no constituyen una salida sostenible para quienes pierden el empleo formal.

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