El Presupuesto 2026, que el Gobierno planea llevar al tratamiento en sesiones extraordinarias del Congreso, mantendrá la actual fórmula de ajuste por inflación para los haberes jubilatorios y pensiones. De este modo, se busca garantizar que los ingresos de los beneficiarios conserven su poder adquisitivo frente a la suba de precios, asegurando previsibilidad y estabilidad en el sistema previsional durante el próximo año. 

El Gobierno Nacional definió los lineamientos del Presupuesto 2026 para los haberes de ANSES, que el presidente Javier Milei busca aprobar en sesiones extraordinarias entre el 10 y el 31 de diciembre. Según lo previsto, los jubilados continuarán recibiendo aumentos mensuales ajustados por inflación, pero no tendrán incrementos adicionales sobre sus haberes, manteniéndose únicamente la actualización automática basada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La medida más relevante afecta a la jubilación mínima, ya que el bono de 70.000 pesos permanecerá congelado, sin cambios respecto al valor establecido en marzo de 2024. El proyecto no contempla recomposiciones extraordinarias y, según la Oficina del Presupuesto del Congreso, esto reducirá el impacto del bono sobre el PBI, pasando del 0,4% al 0,3%, reflejando su gradual licuación frente a la inflación.

En cuanto a la asignación de recursos, el Gobierno destinará 65,7 billones de pesos al pago de jubilaciones y pensiones para seis millones de beneficiarios, incluyendo pensiones no contributivas y prestaciones de PAMI. Aunque se anunció un incremento del 5% en las partidas destinadas a jubilaciones, este aumento solo cubrirá la actualización por inflación vigente y no se traducirá en mayores haberes para la clase pasiva. Además, el financiamiento del sistema provendrá de aportes y contribuciones de la Seguridad Social, así como de impuestos específicos como el Impuesto a los Combustibles y el Impuesto al Cheque.

Tendencias