Según un reciente informe de un organismo internacional, la pobreza en los hogares más vulnerables del país se redujo del 48% al 31%, marcando una mejora significativa en los indicadores sociales y en el acceso a recursos básicos. Este descenso fue atribuido, principalmente, a una leve recuperación del empleo formal y a la estabilidad de ciertos programas de asistencia.
Según un informe reciente del Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la pobreza en los hogares más vulnerables se redujo del 48% al 31% en agosto. Los resultados provienen de la novena edición de la Encuesta Rápida, que muestra una mejora en los ingresos y las condiciones socioeconómicas de las familias con niñas, niños y adolescentes. El estudio también señala avances en el acceso a servicios básicos, ya que disminuyó el número de hogares que no pueden asistir al médico o comprar medicamentos por falta de recursos.
A su vez, el informe destaca que los hogares con menores a cargo lograron mejorar su capacidad para afrontar gastos vinculados a la educación, la vestimenta y el transporte. Según los datos del INDEC, la pobreza general se ubica en 31,6%, el nivel más bajo desde 2018. En cuanto a la pobreza infantil, el 46,1% de los niños vive en situación de pobreza y el 10,2% en pobreza extrema, lo que representa una reducción de más de 20 puntos en comparación con el año anterior, evidenciando una recuperación sostenida en los indicadores sociales.
Sin embargo, UNICEF advirtió que el endeudamiento de los hogares aumentó ocho puntos en el último año y alcanzó el 31%, impulsado principalmente por el uso del sistema financiero formal. Si se incluyen los préstamos tomados a través de aplicaciones, billeteras virtuales y familiares, el porcentaje se eleva al 45%. Aunque la desaceleración de la inflación y las políticas de asistencia contribuyeron a mejorar el acceso a la alimentación y a reducir la pobreza, el organismo alertó que el desafío será mantener estos avances en un contexto de ajuste fiscal.






